sábado 15 de diciembre de 2007

 

PUMAS... esa Pasión


Panel Multidisciplinario realizado el 11 de Diciembre en APA


El panel contó con la presencia de Nicolás Fernández Miranda, rugbier, integrante de Los Pumas; Jorge Búsico, periodista, especializado en rugby, director de DeporTea, autor del libro “Ser Puma”; y los psicoanalistas Dres. Laura Orsi , como coordinadora y Dr. Ricardo Rubinstein.
A lo largo de un intercambio ágil y fluido el panel fue desgranando diversas cuestiones e interrogantes que nos intrigaban del “fenómeno Puma” y los porqués de su destacada performance en este último mundial, acicateados por las nutridas preguntas del auditorio.
Varios ejes se fueron delimitando a lo largo del intercambio, a saber:
-Los valores y conductas en los jugadores y equipos de rugby, dentro y fuera de la cancha
-El sentimiento, el disfrute y la pasión
-Factores aglutinantes, de cohesión grupal
-Incidencia de factores externos, los medios, la familia
-Liderazgo
-Procesamiento de las demandas psicológicas

Nicolás enfatizó la continuidad de un modo de vivir el deporte desde el inicio de la carrera hasta integrar las selecciones nacionales.
Valores como la solidaridad, la entrega, el compañerismo, la garra, la disciplina, la búsqueda de superación, el respeto y el disfrute, el placer de jugar son fundamentales en la formación como personas y deportistas.
El club como espacio social, recreativo y deportivo, de encuentro con amigos y familia, es la base de este espíritu en el que abreva el amateurismo.
Las condiciones de la alta competencia, en particular a nivel de selecciones llevan implícito un compromiso de tipo profesional para poder competir con posibilidades de éxito, pero sin renunciar a los valores antedichos.
Jorge Búsico coincidió plenamente con estos conceptos de los que Nicolás es fiel representante y centró el análisis en el plano emocional, aún por sobre lo técnico, táctico o estratégico. Su “feeling” e impresión sobre lo que podía ocurrir con los Pumas, antes de llegar a Francia, y luego de encontrarse con ellos y percibir una “electricidad especial” variaron significativamente. Inclusive el impacto del himno nacional ejecutado con ocasión de una competencia deportiva fue motivo de reconsideración de su parte.
El Dr. Ricardo Rubinstein propuso ahondar en el análisis de dichos factores emocionales. Así encontramos aunados en la pasión, hambre de gloria y deseo de trascendencia, cierta rabia contenida y deseo de revancha, en particular con Irlanda (que los había eliminado en el Mundial anterior), la necesidad de demostrar que los argentinos no somos inferiores a los demás y podemos estar insertos en torneos de primer nivel en el mundo.
Este conjunto proveía de un plus que se potenció además por condiciones grupales diferentes a las que se dieron en otros mundiales. En ese sentido Nicolás destacó que los 70 días de trabajo previo continuo, con todo el grupo en condiciones de igualdad (sin entrenamientos particularizados entre los que jugaban en Europa y Argentina, por ej., sin subgrupos muy diferenciados) proveyó una vivencia de cohesión que favoreció la identidad e identificación de metas grupales.
Todo ello se tradujo luego en unidad, entrega y agresividad competitiva.
Su complemento fueron los liderazgos ejercidos fuera y dentro de la cancha que brindaron un marco de libertad y contención pero también de verticalidad directiva.

La Dra. Laura Orsi rescató aspectos del impacto cultural y mediático, los enlaces del rugby con la filosofía, la mención del entrenador Marcelo Loffreda como personalidad destacada de la Ciudad de Buenos Aires y lo significativo en los Pumas de vencer y superar no solo al adversario sino a sí mismos cada vez.
Los medios dieron una amplísima cobertura y colorido a la Pasión Puma, al punto de modificar el horario de un River-Boca para presenciar Pumas-Escocia, algo insólito en otro momento para nuestro medio. Las propagandas también los mostraban desde distintas facetas pero resaltando siempre los valores y sentimientos que referimos y que permitieron que muchos sectores de la población se identificaran , sufriendo y gozando con ellos.
La familia ocupó un lugar destacado, especialmente luego del partido con Sudáfrica, ya que viajaron todos más allá de las posibilidades materiales para brindar contención, distensión y cercanía, calor afectivo, logrando que sacaran la cabeza del rugby y la volvieran a meter “frescos”, días después en el último partido con Francia.
Hubo múltiples demandas psicológicas que el grupo abasteció de modo autosuficiente.
No requirieron la presencia de un especialista, tal como hicieron otros equipos.
La repercusión de su performance no ejerció demasiado impacto de presión grupal. Se aislaron y socorrieron mutuamente, tal vez con cierta omnipotencia.
Fueron focalizando objetivos, paso a paso, partido a partido, de modo tal de no generar ideales o expectativas (ser campeón, semifinalistas, etc.) que incrementaran sus angustias o ansiedades.
En ese sentido se comentó lo que ocurrió con los All Blacks, equipo que iba de “banca”, con la expectativa general de ser campeones y que tanto en el análisis del funcionamiento grupal como del manejo de las presiones no pudo desplegar su potencial en los momentos clave, padeciendo lo que llamamos inhibición sintomática. Como epílogo se desprende de la charla que la destacada performance de Los Pumas en este último mundial dependió de una amalgama (psicológica (pasión, garra),ideológica (espíritu amateur, valores), deportiva(profesionalismo) y grupal (mística, cohesión).

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